El hit prodigioso | Joyas escondidas

Se encienden las luces y tú te colocas estratégicamente en una esquina de la sala. Oyes gritos y risas al otro lado del ventanal, en el jardín trasero de la casa. Algunos niños se acercan curiosos a la mesa de los CDs mientras los primeros acordes suenan en los amplificadores. Los padres se van sentando en las sillas pegadas a la pared como fichas de dominó. Un grupo de madres beben a coro de sus vasos de plástico cuando entra la batería de la canción. Tensión en la cara del DJ porque nadie se mueve de su sitio. Bienvenidos a la pista de baile.

Joan Colomo – Tus pies (La fília i la fòbia, 2014)

Para comenzar la sesión tenemos una canción de Joan Colomo de melodía dulce y letra pegadiza que parte desde la tristeza para dar paso a la esperanza y la incertidumbre del futuro. Acompañada de un bonito vídeo apto para toda la familia.

Lidia Damunt – La vida en un hilo (Vigila el fuego, 2012)

Lidia Damunt nos invita a subir al traqueteo de esta canción sobre la experiencia de viajar. Falsetes, segundas voces y un estribillo sencillo que dan juego una vez aprendida la letra.

Travolta – Cosas grandes y pequeñas (Manual de redención, 2008)

Un inicio fulgurante con influencias claras del pasado dan paso a la voz de un cercano Joaquin Pascual cantando, como un profesor de infantil a sus alumnos, sobre la relatividad de las cosas y lo que consideramos grande y pequeño.

Sidonie – Un día más en la vida (El incendio, 2009)

Sidonie nos regaló este caramelo pop sobre la vida en un circo que inspiró este vídeo realizado con los dibujos, fotos y grabaciones de los niños y niñas de 4º de Primaria en la asignatura de música del Colegio Vicente Medina de Los Dolores (Cartagena).

Jero Romero – Señor Gigante (Cabeza de león, 2011)

Hemos llamado joyas escondidas a esas canciones para toda la familia que se encuentran en discos destinados a un público adulto. Canciones perfectas para cantar en el coche o para bailar en el salón de casa. Como esta canción de Jero Romero sobre la conversación entre un narrador que ya no tiene nada que perder y un gigante que nunca llega a contestarle.

 

Nadie ha salido a bailar, pero el ambiente no es el reflejo de un fracaso absoluto. Los niños permanecen en su sitio, atentos. Una niña le dice a su padre en voz baja si esa canción se la puede poner en el coche. Un pequeño éxito para un inicio esperanzador.

Durante este tiempo, has ido moviéndote con sigilo hacia la mesa de mezclas y ahora te encuentras justo al lado del DJ cuando este te pregunta: “¿Alguna petición?”

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