Mi experiencia con los portabebés

¿Qué sería de mi vida sin los portabebés? Eso sí, siempre ergonómicos, por favor.

Antes de que naciera mi primera hija ya tenía muy claro que la mochila iba a formar parte de nuestras vidas. Me parecía tan moderno y cómodo eso de llevar a tu bebé pegado a ti y tener las manos libres. Así que cuando nació Celia, hace casi nueve años, me dejaron un mochila convencional conocida como “colgona”, de la marca Babybjörn. Nunca se nos ocurrió portearla por dentro de casa, pero cuando salíamos a la calle siempre la llevábamos ahí metida. Hasta que la niña empezó a pesar y creció, y llevarla en esa mochila era una tortura. Yo acababa con un dolor de cervicales horrible y al subir las escaleras me molestaban sus piernas colgando. Con muchísima decepción desterramos la mochila y la devolvimos.

Pronto empecé a leer sobre bandoleras y fulares, pero no me parecía nada práctico eso de estar ajustando anillas y haciendo nudos. Y entonces descubrí las mochilas ergonómicas en la web de Red Canguro y supe que esa era la opción que necesitábamos.

Ergobaby Sport

La primera mochila que compramos fue una Ergobaby Sport y es la que hemos utilizado durante estos nueve años con nuestros tres hijos. La calidad es excepcional. Prueba de ello es que ha aguantado perfectamente el machaque que le hemos dado. Lo único que se ha desgastado con el tiempo ha sido el color y la goma del cierre de la cintura que se ha desbocado un poco.

Me gusta porque es más fina y ligera que los otros modelos de Ergobaby. Los tirantes están muy bien acolchados y no se te clava ningún enganche al ajustar.

Se puede usar a partir de los seis meses. Antes hay que usar un adaptador que me parece bastante engorroso. Además no parece que vayan demasiado cómodos ahí metidos. Así que hasta los seis meses es recomendable usar otros portabebés que se adapten mejor a su fisionomía.

Puedes llevar al bebé en tres posiciones distintas: delante, a la cadera o a la espalda. Siempre mirando hacia a ti. Nunca hacia fuera y menos cuando son muy chiquitines porque se sobrestimulan y si algo les asusta no tienen posibilidad de refugiarse en ti. Las posiciones que más he usado son la de delante cuando son muy bebés y cuando ya son más grandes a la espalda.

Poder llevar a mis hijas e hijo en mi espalda me ha salvado de más de una crisis, sobre todo con la segunda y el tercero. He podido cocinar, limpiar la casa, bañar a las mayores, estar en el parque, comprar tranquilamente… Vamos, que no me imagino mi vida sin esta mochila. Creo que mi maternidad habría sido mucho más dura y difícil.

A día de hoy, la sigo usando en casa con Max que tiene 17 meses.

No he probado otros modelos de esta marca. El modelo Sport, que es el que yo tengo, está descatalogado. Pero si tuviera que comprar otra, seguramente compraría la Ergobaby Colección 360, que me parece muy similar en características.

 

Caboo Close Baby Carrier

Cuando nació Elsa, hace cuatro años, me regalaron la Caboo Close Baby Carrier. Es una mochila con anillas hecha del material del fular elástico.

Es muy fácil de utilizar. Se puede usar desde el primer día y llevas a tu bebé pegadito a ti todo el tiempo. Y las manos te quedan libres para hacer todo lo demás.

Al bebé lo llevas siempre delante, por lo que lo único con lo que hay que ir más con cuidado es a la hora de cocinar.

Esta la usé con Elsa y con Max hasta que cumplieron los cuatro meses aproximadamente. Empezó a hacer calor y necesitaba algo más ligero. Y, además, al ser un tejido elástico notaba que por el peso cedía demasiado y no era cómodo.

Bandolera de anillas

En verano, cuando mis bebés aún no tenían los seis meses, mi portabebés favorito fue una bandolera de anillas que me cosí yo misma. Está hecha de tela algodón muy gustosa y fresquita.

Es muy fácil de usar porque basta con poner al bebé dentro y ajustar las tela de la parte de las anillas para que quede bien pegadito a ti.

La he usado para ir a la playa, a la piscina… Y ocupa tan poco que siempre la llevaba guardada en mi bolso.

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Estos han sido nuestros imprescindibles. Luego hemos probado otros que nos han dejado como la mochila Manduca y el Tonga, pero no les hemos encontrado el punto y no les hemos dado demasiado uso.

Conclusiones:

-Los portabebés son imprescindibles si quieres vivir una maternidad más fácil.

-No hay un portabebé que te sirva desde que nacen hasta que son más mayores. En mi opinión, hay un portabebé para cada etapa de desarrollo de un bebé.

-Elegir un portabebé es muy personal. El que me encanta a mí puede que a ti no te guste o no se acople a tus necesidades.

-Comprar portabebés es invertir en bienestar.


¿Nos cuentas tu experiencia con los portabebés?

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