Cómo animar a la lectura a los más pequeños

La mayoría de madres y padres nos preocupamos por inculcar a nuestros hijos el hábito de leer. Y está muy bien, pero este hábito no debe de imponerse nunca pues podemos conseguir el efecto contrario.

En este post te voy a contar algunas iniciativas para animar a la lectura a los más pequeños de una forma sutil y normalizada. Algunas ideas seguro que ya las llevas a cabo sin darte cuenta y otras igual no habías caído en ellas.

estantería

1. Tú eres su ejemplo. Si tú lees, tus hijos leerán.

Este es el punto más importante y por eso lo pongo en primer lugar. Todo lo que nosotros hacemos lo copian nuestros hijos, así que prediquemos con el ejemplo.

Cierto es que las nuevas tecnologías nos roban mucho tiempo hoy en día y parte de ese tiempo lo dedicábamos antes a leer en papel. Hemos sustituido los libros, los periódicos y las revistas por pantallas (móvil, tablet, ordenador, ebook, etc.). Leemos muchísimo más que antes, eso seguro, pero ahora leemos más lo que nos imponen que lo que realmente nos interesa.

Te propongo una actividad muy sencilla y que no te llevará mucho tiempo. Cada día, después de ponerse el pijama y antes de cenar, apaga la tele y deja fuera del salón el móvil y la tablet, coge un libro o una revista y siéntate en el sofá a leer. Lo más seguro es que tus hijos vayan a buscar un libro y se sienten contigo en el sofá a leer si ya saben o simplemente a hojear el cuento.

No hace falta dedicarle mucho tiempo, basta con 10 o 15 minutos al día para crear el hábito. Puede que el primer día tus hijos no te sigan, pero te aseguro que en un par de días te imitarán. Otros días preferirán hacer otras cosas y algún día que no te sientes tú a leer lo harán ellos solos.

2. Respetar los derechos del lector.

En 1992, un escritor francés llamado Daniel Pennac, editó un libro llamado Como una novela. Daniel Pennac es profesor de literatura en un instituto y se propuso como proyecto conseguir que los adolescentes dejaran de ver la literatura como un deber o como una actividad aburrida necesaria para poder aprobar una asignatura. Él quería que los chavales leyeran por placer, que eligieran los libros que iban a leer y que vieran la lectura como una aventura a vivir.

La parte del libro que más transcendió fue en la que Pennac habla de los “derechos del lector”.

derechos del lector

     1) El derecho a no leer.

No todos los días sentimos la necesidad de leer, bien porque nos centramos en otras ocupaciones o simplemente porque no nos apetece hacerlo. Por eso no dejamos de ser lectores.

A los más pequeños les ocurre lo mismo. Hay épocas en que necesitan que les contemos cuentos u hojear libros y otras épocas en que prefieren jugar con otras cosas.

Hay que respetarlos, pues la lectura debe de ser una elección y no una obligación.

     2) El derecho a saltarnos las páginas.

¿Quién no se ha saltado páginas de un libro porque no le interesaba la parte que estaba leyendo?

Seguro que te ha pasado estar leyéndole un cuento a tu hijo y que antes de que acabes de leer el texto de una página ya te esté pasando a la siguiente.

Los niños muchas veces sienten la necesidad de saber cómo avanza la historia y, como ya sabéis, la paciencia no es una de sus virtudes. Así que lo mejor es seguir su ritmo y pasar la página como nos reclama. Si le insistimos en seguir el ritmo de la historia acabará por cansarse o enfadarse.

     3) El derecho a no terminar un libro.

No todos los días nos sentimos igual o nos apetece, lo mismo. Así que si tu hijo decide no terminar el cuento está en su derecho. Igual prefiere elegir otro o no leer ninguno.

Con los niños más mayores que ya saben leer lo mismo. Igual no es el momento para ese libro, así que tienen que sentirse libres para no acabarlo y así tener la posibilidad de leerlo algún día.

    4) El derecho a releer.

Este derecho lo saben defender muy bien los niños cuando insisten enérgicamente en leer un cuento una y otra vez. Porque les gusta la historia, se identifican con los personajes, disfrutan con los dibujos…

El resto de los cuentos pueden esperar.

     5) El derecho a leer cualquier cosa.

El derecho a leer cualquier cosa es fundamental para afinar los gustos. Puede que tus hijos te pidan que les leas un libro sobre historia o uno sobre el cuerpo humano. Es genial que muestren interés por toda clase de libros porque así irán descubriendo qué temas son sus preferidos y cuáles no son de su interés.

     6) El derecho al “bovarismo”.

El bovarismo es la satisfacción, la penetración en un mundo imaginario, las sensaciones que nos produce un libro cuando entramos en contacto con él.

Seguramente los niños mostrarán emoción por cuentos que no son nuestros preferidos, como los cuentos de Peppa Pig o de Dora la Exploradora. No pasa nada porque esto forma parte del proceso del lector. Es importante no despreciar estos cuentos, ni decirles que otros que tiene son mejores y que debería leerlos.

Recuerda que tienen derecho a leer cualquier cosa.

     7) El derecho a leer en cualquier sitio.

Pues eso, ¿qué más da si quieren leer en el parque en vez de estar jugando? ¿Y qué pasa si prefieren estar leyendo mientras desayunan?

Tú puedes prepararle rincones de lectura, pero seguramente ellos acabarán leyendo en los sitios más impensables.

     8) El derecho a hojear.

Hay veces que los niños solo quieren hojear los cuentos, sin sentir la necesidad de que se los leamos o de leerlos ellos mismos si ya saben. Tienen derecho a alterar el orden de la historia o de empezar por el final. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez?

     9) El derecho a leer en voz alta.

Cuando los niños aprenden a leer les encanta hacerlo en voz alta. Y es genial, porque quieren compartir con nosotros su aventura. Quieren que les escuchemos, que les prestemos atención.

Y cuando son pequeños disfrutan escuchando un cuento leído por papá o por mamá.

     10) El derecho a callarnos.

Cuando acabamos de leerles el cuento solemos hacerles un montón de preguntas: ¿te ha gustado?, ¿qué te ha parecido X?, ¿qué le pasaba a Y?, etc. Y está muy bien como actividad anexa a la lectura, pero si el niño prefiere guardar silencio está en su derecho. No le insistamos.

3. Dejar los libros a su alcance.

Cierto es que a los adultos nos gusta cuidar los libros y a algunos nos sale urticaria cuando vemos a nuestro hijo pasar la hojas de un cuento doblándolas o cuando rompen una página sin querer, o cuando deciden dibujar un personaje nuevo en el cuento. Pero los cuentos y los libros son de su propiedad y pueden hacer con ellos lo que quieran, siempre inculcándoles el respeto por los libros. Los pequeños tienen que ver que los cuentos también son juguetes.

Un aspecto muy importante es cómo están expuestos los libros. Aquí ocurre como con los juguetes, que si los guardamos todos amontonados en un baúl o en cualquier otro recipiente grande, acabarán por no jugar con aquellos que quedan en el fondo. Por eso lo más adecuado es que los libros estén en las estanterías expuestos de manera que se vea la portada.

estantería completa habitación

Se complica el asunto cuando el número de cuentos y de libros es elevado. En este caso, una buena idea es animar al niño para que cada semana o cada dos o cada cuanto nos parezca oportuno, haga una selección de entre los cuentos que tiene y los exponga de esta manera. También las novedades pueden destacarse así. Los demás cuentos pueden almacenarse de forma tradicional donde solamente vemos el lomo.

Podemos usar cajas o cajones para almacenar libros, pero no las llenemos demasiado para que los niños puedan ver la portada del cuento cada vez que pasan uno.

Fuente: guidecraft

Los libros no solo tienen que estar en la habitación de los niños, pueden estar en el salón, en el pasillo e incluso en el baño. Cualquier espacio es bueno que estén a su alcance y a su vista.

Cuentos en nuestro salón

Cuentos en nuestro salón

Un punto importante es la altura de las estanterías. Tengamos en cuenta que el niño tiene que poder coger y dejar los libros.

4. Llevar a nuestros hijos a bibliotecas infantiles.

A los niños les encanta ir a las bibliotecas infantiles. Se sienten independientes y afortunados de poner tener a su alcance una cantidad enorme de cuentos y de juegos que en casa no tienen.

Que se hagan el carnet de la biblioteca y que elijan qué cuentos se quieren llevar a casa.

Las bibliotecas infantiles y juveniles suelen hacer actividades de animación lectora. Suelen consistir en lecturas de cuentos y de libros y al acabar proponen a los niños algunas actividades divertidas relacionadas con la lectura.

Pero no cualquier biblioteca infantil es atractiva para nuestros hijos. Hay algunas que, por desgracia, se olvidan de las necesidades de los niños y se limitan a tener una estantería llena de cuentos viejos de los que solo se ve el lomo y a los que los niños no llegan a alcanzarlos. Tampoco tienen mesas y sillas para niños. Esas bibliotecas son deprimentes para ellos y mejor no visitarlas o saturarles con sugerencias para que mejoren las características.

A los pequeños les gustan las bibliotecas amplias, ordenadas, con muebles divertidos y que les permitan tener independencia. Así que te animo a visitar bibliotecas infantiles con tus hijos y que os quedéis con las que más os gusten.

5. Ir a librerías.

Este punto está relacionado con el anterior. Hay librerías estupendas que están enfocadas a los niños. Les proporcionan toda clase de facilidades para que puedan hojear los cuentos, preparan actividades de animación a la lectura, etc.

Fuente: librería Green Kids (Valencia)

Fuente: librería Green Kids (Valencia)

Cada vez que vamos a una librería no hace falta comprar un cuento, podemos dejar a nuestros hijos que miren cuentos y anotar en una lista los que le han gustado para comprarlos la siguiente vez que vayamos o cuando nos venga bien.

Es muy importante que sean los niños los que elijan el libro que quieren adquirir. Y si eligen uno que no nos gusta no debemos manipularle para que lo deje y coja el que nosotros queramos.

Espero que os sirvan estas ideas. Otro día os contaré más sobre cómo poner los libros al alcance de los niños, que hoy ya me he extendido demasiado.

¿Nos dejáis en comentarios vuestras ideas para fomentar la lectura en vuestros hijos?

4 Comments

  1. Me encanta la lectura y espero contagiarle esa pasión a mis hijos. Me ha gustado mucho la idea del exponer algunos libros en la estantería para ir cambiando y combinando los que tenemos, que son siempre muchos. Y los derechos del lector… Geniales.
    Gracias por tus ideas

    • Teresa, gracias por tu comentario.
      Seguro que tus hijos heredan tu gusto por la lectura. Es difícil no sentir esa pasión cuando tus padres leen y en casa tienes a mano un montón de libros.

      Un abrazo.

  2. Muy interesante Welcome Kids! Algunas cosas las poníamos en práctica, otras las pondremos a partir de ahora! Un beso!

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